jueves, 11 de agosto de 2016

LA CIUDAD BLANCA


Los promotores de Mérida, Yucatán, invariablemente la presentan como “ciudad blanca”, en alusión a la roca calcárea de los edificios construidos durante la Colonia, sobre todo, la catedral, esa enorme mole arquitectónica que fue levantada con materiales de las pirámides de la antigua ciudad maya Thó. Pero no, no es por el ocre claro de las casas, templos y edificios públicos, sino por un tremendo racismo que aún cala pese a que la Mérida actual es una de las ciudades más evolucionadas en todos los aspectos. No obstante, los primeros colonizadores decidieron que Mérida fuera construida por los blancos y para los blancos. En efecto, así  fue, los esclavos negros y los indígenas tributarios y sirvientes tenían sus barrios en la periferia de la blanca Mérida, y lo que es el centro histórico actualmente, era únicamente para los peninsulares y criollos.
Ese racismo se diluyó como rencor histórico en el mestizaje. Actualmente Mérida es una ciudad hermosa y alegre, aunque llena de contradicciones.
Las fotos siguientes corresponden a meridanos que gustosos posaron para la revista identidad. Unos jugadores de pelota después de la función del viernes, Mateo en su tienda de artesanías, Fernando en los bajos de Pichetta, Yair atendiendo a sus comensales, una mestiza, en el mercado, es entrevistada por la televisión coreana y el alcalde de la ciudad, Mauricio Vila Dosal, acorralado por las cámaras de televisión en la Plaza Grande.
Aparecen, también, las amigas Ligia, Margarita y su hijo Brian y Marlene con su pequeña.

(Abel Ruiz López)


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