domingo, 18 de octubre de 2015

Huamelula y Astata


Fotos Abel Ruiz López













































































sábado, 17 de octubre de 2015

El Homo sapiens salió de África 70 mil años antes de lo que se creía

Periódico La Jornada
Jueves 15 de octubre de 2015, p. 2
París.
El Homo sapiens llegó a lo que es hoy China hace entre 80 mil y 120 mil años, según investigaciones publicadas el miércoles sobre las migraciones del hombre moderno.
El descubrimiento de dientes humanos en una gruta de la provincia china de Hunán demostró que, procedente de África oriental, este primer antepasado probablemente atravesó la península arábiga y Medio Oriente, llegando finalmente al sur de China.
El asombroso hallazgo significa que nuestro ancestro salió del continente africano unos 70 mil años antes de lo que se pensaba.
El modelo generalmente aceptado era que los humanos modernos dejaron África hace apenas 50 mil años, explicó la antropóloga gallega María Martinón-Torres, investigadora del Colegio Universitario de Londres y una de las autoras del estudio.
“En este caso constatamos que elH. sapiens salió de África mucho más temprano”, dijo la experta en antropología dental a Nature, que publica el trabajo.
Los hallazgos ponen además en evidencia que los primeros humanos tal y como los conocemos –que se piensa se originaron en África oriental hace unos 200 mil años– fueron chinos antes de ser europeos.
No hay de momento pruebas de que el Homo sapiens entrara en Europa antes de 45 mil años atrás, es decir, 70 mil años después de aparecer en Extremo Oriente.
Cuarenta y siete dientes fueron exhumados de una capa de arcilla gris y arenosa en la gruta Fuyan, cerca de la ciudad china de Daoxian, muy parecidos a las piezas dentales dehumanos contemporáneos, según la investigación.
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Parte de los dientes humanos, que tienen más de 80 mil años de antigüedad, encontrados en la provincia china de HunánFoto Ap
La dentadura sólo puede provenir de una población llegada desde África y no de la evolución de otras especies de hombres primitivos como el extintoHomo erectus.
Restos de un panda gigante
Los científicos descubrieron además los restos de unos 38 mamíferos, entre ellos ejemplares de cinco especies extinguidas, como un panda gigante, más grande que los actuales.
No se hallaron herramientas.Dado el entorno de la gruta, puede que no haya sido un lugar donde vivían humanos, indicó Wu Liu, otra de las autoras del estudio e integrantes de la Academia China de Ciencias.
Hasta ahora, los vestigios más antiguos de H. sapiens al este de la península Arábiga provenían de la gruta de Tianyuan, cerca de Pekín, de unos 40 mil años de antigüedad como máximo.
El hallazgo plantea interrogantes acerca de por qué los H. sapiens se demoraron tanto en dirigirse a Europa.
Wu y sus colegas proponen dos teorías. Una está relacionada con las temperaturas imperantes, demasiado bajas, en un pleistoceno tardío más frío que la actual Europa. La otra es la presencia del hombre de Neandertal.
Aunque esa especie de humanos primitivos terminó desapareciendo, se diseminó por el continente europeo hasta hace unos 50 mil años.
La desconfianza de los jóvenes
D
e acuerdo con los resultados de la Consulta Infantil y Juvenil 2015, realizada en la jornada electoral del pasado 7 de junio y en días posteriores, las instituciones menos confiables entre los niños y adolescentes del país son el gobierno, la policía y el Ejército.
Un dato revelador de la muestra –en la que participaron 2 millones 677 mil 825 menores de entre 6 y 17 años– es que el deterioro en la imagen de esas organizaciones se incrementa en función de la edad. Así, mientras que en el rango de seis a nueve años los niveles de confianza en la policía y el Ejército se ubican en 80.9 y 84 por ciento, respectivamente, sólo 21.7 y 25.2 por ciento de los niños y niñas de entre 10 y 13 años dijeron confiar en esas corporaciones.
Otro tanto ocurre con la falta de credibilidad de los gobernantes: 55.9 por ciento de los entrevistados de entre 10 y 13 años afirmaron desconfiar del gobierno, porcentaje que se incrementa a más de 94 por ciento entre los adolescentes de 14 a 17 años. En general, del estudio puede concluirse que la imagen de la clase política y las corporaciones de seguridad pública y nacional está devastada entre los muchachos y las muchachas que están por obtener la condición de ciudadanos y ciudadanas con derechos políticos plenos.
Más allá de que la adolescencia conlleve aparejados conflictos recurrentes con las figuras de autoridad, hay motivos para pensar que los resultados comentados no se explican únicamente en función de fenómenos propios de esa etapa de la vida. Al contrario, el descrédito institucional en ese grupo de edad puede atribuirse a las terribles deficiencias de los gobiernos recientes para garantizar condiciones de subsistencia dignas para la población; a la persistencia de una economía sin horizontes de movilidad; al atropello sistemático de garantías constitucionales básicas por parte de las autoridades –en episodios que involucran regularmente a efectivos militares y policiales–, así como a la fractura entre los discursos oficiales y la realidad de miseria, desigualdad, exclusión, inseguridad, violencia, corrupción e impunidad que afecta al país.
El incumplimiento de los gobiernos respecto de responsabilidades y mandatos fundamentales; la persistencia de vicios, corrupción y abusos policiales en perjuicio de la ciudadanía; el involucramiento del Ejército en tareas de seguridad que le son legalmente ajenas, y la inoperancia de los mandos civiles para corregir esas anomalías y asegurar que los uniformados hagan valer el estado de derecho, son factores que se expresan en un país cuyas generaciones más jóvenes han perdido la capacidad de creer en una institucionalidad supuestamente diseñada para protegerlas.
Semejante escenario configura una de las herencias más nefastas y contraproducentes de los gobiernos del último ciclo, en la medida en que afecta profundamente el principio de autoridad sobre el que debe fundarse cualquier régimen que pretenda viabilidad en el futuro. Los gobernantes de los tres niveles, los funcionarios y representantes de los tres poderes y los uniformados de todas las corporaciones deberían recordar que la autoridad no emana únicamente del nombramiento formal en un cargo público sino, principalmente, de un ejercicio de congruencia, legalidad y civismo que les otorgue un ascendiente moral ante la población. En lo inmediato el abandono de ese precepto les ha causado ya un grave desprestigio en toda una generación y, por desgracia para el país, revertirlo no será tarea de corto plazo